Todos hemos oído hablar de las alertas que nuestro organismo da ante la aparición de un infarto. El ataque al corazón se produce al obstruirse las arterias coronarias que producen un riesgo sanguíneo insuficiente. Según la Fundación Española del Corazón, en España se producen 117.400 muertes al año por causas cardiovasculares, lo que representa 3 de cada 10 fallecimientos. La mayoría de los infartos se producen en casa, por ello reconocer las señales que da nuestro organismo para poder avisar cuanto antes a los servicios de emergencia para poder salvar la vida.

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¿Cómo reconocer un infarto?

PRESIÓN EN EL PECHO. Si sientes un dolor fuerte en el centro del pecho que no te deja respirar, con una sensación de opresión muy grande, posiblemente estés ante una señal de infarto. En muchas ocasiones, el dolor se va hacia el cuello o el brazo izquierdo, lo que confirmará nuestras dudas. Son dolores que suelen aparecer en momentos de mucho estrés o tras grandes esfuerzos.

FALTA DE RESPIRACIÓN O DISNEA. Aunque el dolor de pecho es el síntoma más clarificador en casos de infartos. La falta de respiración que acompaña a esa presión es otra de las señales ante un infarto. Si al incorporarnos la disnea persiste, así como la tos que no nos deja respirar debemos de llamar a urgencias.

MAREO Y DESVANECIMIENTO. El dolor torácico, la falta de respiración pueden ir acompañadas de mareo, taquicardia, nauseas o ansiedad, pérdida de consciencia y desvanecimientos. Si ese desvanecimiento no tiene una causa clara como la hipotensión, podemos encontrarnos ante una señal clara.

¿Existen los infartos silentes?

En ocasiones un infarto aparece sin síntomas o estos son muy leves. Dos de cada 10 infartos no dan señales y en el caso de los diabético, este índice puede llegar al 40%. Las mujeres son más propensas que los hombres a padecer infartos silentes. La herida que sufre el corazón es la misma, pero al no dar la cara, en muchas ocasiones es difícil hacer un diagnóstico a tiempo. Un electrocardiograma nos dirá con seguridad si ha habido anteriormente un infarto.

¿Hay gente más propensa a padecer un infarto?

Por supuesto, puede haber componentes genéticos, pero la obesidad, la hipertensión, la hiperglucemia y la vida sedentaria predisponen a una persona seriamente a padecer un infarto de miocardio. Son factores de riesgo que no están controlados y por tanto pueden desencadenar en un episodio de obstrucción de las arterias coronarias.